20 febrero, 2012
por manusueiro

Fuente: FilmAffinity
Me imagino a un joven Scorsese viendo las obras de Méliès, Keaton o Chaplin, soñando con poder imitar algún día a los padres del cine. Me lo imagino grabando sus primeros cortos, ilusionado por escribir su propia página en la historia de la pantalla. Y vaya si lo consiguió. Tras cuarenta años de peliculones (‘Toro Salvaje’, ‘Casino’, ‘Infiltrados’), el director se atreve ahora con un magistral 3D que, curiosamente, resucita al cine más prehistórico.
Experimentos pioneros de cámara en cientos de cortometrajes consolidarían la figura del mago Méliès, popularmente conocido por clavarle un cohete a la Luna en 1902. ‘Le Voyage dans la Lune‘ es sin duda su obra más emblemática y es una referencia importante en la película. Muchos sonreirán al ver a las criaturas del cineasta francés en pantalla gigante y rediseñadas por Scorsese. Un gran espectáculo. El film también saca a relucir perlas como la famosa ‘Llegada del tren a la estación de La Ciotat‘ de los hermanos Lumière, escenas y guiños de Keaton y Chaplin, e incluso ‘El hombre mosca‘ de Lloyd. Todo bajo una atmósfera de fantasía donde cada engranaje mueve la película como un reloj de emociones constantes.
La historia se ubica en los años 30, en una antigua estación de París donde Hugo (Asa Butterfield), un pequeño y pícaro inventor, deberá hacer lo posible por desentrañar un misterio que le dejó su padre antes de morir: hacer funcionar un robot autómata roto y ajado por el tiempo. Junto a su dulce amiga Isabelle (Chloë Moretz), se adentrará en una mágica aventura que le llevará a conocer los secretos de un misterioso Georges Méliès.
La técnica es perfecta y hay que reconocer que el 3D está muy logrado, gracias a escenas majestuosas y envolventes como el kilométrico travelling del principio. Puro cine que se explora a sí mismo, que resucita a sus ancestros y los vuelve a proyectar con la tecnología actual, llegando un momento en que no sabes si llorar, reír o saltar en la butaca.
‘La invención de Hugo’ hará disfrutar a todo tipo de público y sorprenderá a los más cinéfilos. No pasarán muchos minutos para darse cuenta de que Hugo es el niño que lleva dentro Scorsese, descubriendo el cine bajo la magia creadora de Méliès y queriendo transmitir al espectador su misma pasión y amor por la pantalla. Un hermoso viaje a la luna de los sueños cinematográficos, sin duda el más bello homenaje que se le ha hecho al cine.
Gracias Martin.
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