Japón y el debate de las nucleares
20 marzo, 2011 2 comentarios
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xperiencias aterradoras como la vivida en Japón ponen en jaque la labor de los medios de comunicación. Como servidores públicos, considero indispensable su deber de fomentar la seguridad de los ciudadanos, poniendo en cuestión a energías que el poder se resiste a extinguir por beneficios de mercado. Y es que centrales como Garoña, Ascó, Cofrentes…aún forman parte considerable del mapa energético español.
Qué mejor momento para España que este, para demostrar su compromiso hacia un futuro verde y sostenible, algo para lo que no debemos esperar solo a la acción política, sino que debe hacerse madurar desde la opinión pública.
De momento Alemania ha paralizado la ampliación de la vida de sus centrales, Suiza ha suspendido todas las licencias para la construcción de nuevas centrales
De los 27 países de la UE, 14 cuentan con plantas nucleares que producen el 15% de la energía consumida por Europa.
Es una lástima que tengan que suceder catástrofes de esta magnitud para que el debate se vuelva a reactivar, con el peligro del ahínco religioso y fanatismo ignorante, tanto ciudadano como político, que aún predomina en gran parte del globo. Hablo por ejemplo del Irán de Ahmadineyad, país donde sacude una ideología teocrática peor que un terremoto de 8,9 grados.
Por otro lado, la tragedia y el morbo de Chernóbil, de la que muchos medios alimentan sus contenidos, queda fuera de lugar en un momento en el que el bienestar mundial pende de controlar cuanto antes la tragedia del país nipón, a sabiendas de las repercusiones que traerá a corto y largo plazo.
Atónito, el mismo viernes 11 de marzo -primer día de la catástrofe nipona- veo en mi ordenador de becario cómo los foreros de bolsa ironizaban, especulaban y debatían el futuro de su divisa, del Nikkei, de “oportunidades” para invertir… al tiempo que estaban muriendo miles de personas, y una parte del país sinónimo de prosperidad y tecnología, era devorado por los caprichos de la naturaleza. Ello me sirvió para darme cuenta hasta qué punto cada uno mira poco más allá de su ombligo.
Parece que es el turno del morbo, del espectáculo, de la palabra fácil. Al menos ahora los pronucleares lo tendrán más difícil para enarbolar la bandera nuclear como la alternativa energética más barata y segura.
Fukushima es la oportunidad para un ecologismo que estaba siendo ignorado en plena crisis económica.
Es el turno, también, de volver a intentar cambiar las cosas. De que medios como Energías Renovables, revistas científicas, blogs, y sobre todo, medios generalistas, acentúen aún más el debate entre lo fósil y lo sostenible.
Dato: “El petróleo se come en dos días las primas a las renovables de un año”



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