Sergi Reboredo (Fotoperiodista): “Muchas son las desgracias que guardo en la retina”


Sergi Reboredo es un espléndido fotógrafo itinerante que descubrimos gracias a Twitter aunque mucha gente ya conoce su trabajo, quizá sin ponerle su nombre, por sus imágenes en medios como National Geographic, Viajes, Rutas del mundo, Agencia EFE, o el diario El mundo.

Empezó estudiando en 1998 en el Institutd’Estudis Fotogràfics de Catalunya donde estuvo tres años y, atendiendo a su página web, llena de fotografías excepcionales, y al curriculum que en ella se expone, hemos de pensar que no ha parado desde entonces de trabajar cazando instantáneas que ayuden a la gente a ponerle unos colores, unos paisajes y unos rostros de gente a lugares remotos a los que tal vez alguna vez viajemos o tal vez no, pero de los que gracias a él y a su cámara de fotos tendremos varias visiones únicas y vibrantes.

Sergi Reboredo en una escuela africana.

Con la amabilidad y la apertura de carácter que caracteriza a tantas personas de Twitter que se dedican, de una manera o de otra, a crear cultura, nos deja compartir algunas de sus fotografías y nos responde a algunas preguntas vía e-mail.

¿Hay algún lugar de todos los que has visitado que te haya resultado más impactante o fascinante que los demás?

Niños iraquíes en un vertedero.

Muchas son las desgracias que guardo en la retina. La guerra de Irak, niños muriendo por culpa del Sida en Kenya, gente que lo ha perdido todo… Positivamente también guardo buenos recuerdos de lugares mágicos, como Camboya, que, a pesar de contar con un pasado traumático, cuenta con un lugar mágico como Agnkor Wat. También me impactaron las idílicas islas desiertas de Filipinas.

Te conocimos por un ‘tweet’ en el que enlazabas a tu reportaje sobre el Tíbet. Háblanos de ese lugar. ¿Qué es lo que llama más la atención de él cuando lo visitas por primera vez?

Lo primero que te llama la atención cuando bajas del avión en Lhasa es el azul del cielo y el aire puro que se respira. Después conoces a los tibetanos, que son unas personas más que hospitalarias y por último conoces el drama al cual los tiene sometidos el ejército chino: militares a porrillo por las calles, francotiradores en las azoteas, detenciones ilegales, impedimento de hablar con extranjeros, prohibición del culto al Dalai Lama y así un largo etc.

Guirnaldas atadas a una piedra con inscripciones (Tibet)

¿Y, cuando lo has dejado atrás, que es lo que más recuerdas de él?

Los paisajes de alta montaña me acompañan como flashes en algunos momentos del día en los que busco relajación.

Un alto en el camino (Tibet)

Un amigo que también se dedica esporádicamente a la fotografía me hace fijarme en la calidad excepcional de tus retratos. ¿Cómo te ganas la confianza de la gente que sale en ellos para que lo hagan de una manera tan natural y expresiva y en situaciones tan comprometidas o duras como en las de algunos de tus reportajes?

La única manera de hacerlo es hablando con la gente un rato. Dejar que te expliquen sus cosas. Explicarles tú las tuyas. Al cabo de un buen rato se produce una simbiosis en la cual la persona es capaz de hablarte únicamente con su mirada.

Joven pastor tibetano

El mismo amigo me dice que echa de menos en tu reportaje del Tíbet fotografías en las horas en las que sale el Sol o en las que se pone. ¿Hay alguna razón? Él dice que imagina allí unos atardeceres y amaneceres idílicos.

Me alegra que me hagas esta pregunta porque para mí también son importantes esas fotografías y las echo de menos. De hecho las únicas fotografías que tengo en horas bajas son de Lhasa, la capital. El gobierno chino tiene prohibido en el Tíbet la libre circulación de personas. A los extranjeros nos obliga a contar con un guía impuesto por ellos, sin el cual prácticamente casi no se puede salir del hotel. Me hubiese encantado madrugar y perderme en algunos pueblos pero los chinos detienen rápidamente cualquier conato de libertad que surja en Tíbet, aunque únicamente sea el de ir caminando libremente por la calle a tus anchas.

El Potala en instantes con "duende"


Para terminar, ¿nos darías algunos consejos básicos para desenvolverse sin problemas en cualquier lugar del mundo?

A mi parecer la regla básica es “allá donde fueres haz lo que vieres”. Cuando viajo intento que mi presencia no sea llamativa ni ostentosa. Otro buen consejo sería el de utilizar al máximo el sentido común.

Podéis ver muchas más fotos excepcionales en la página web de Sergi Reboredo.

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