‘El artista y la modelo’: Detener el instante


Título: El artista y la modelo Director: Fernando Trueba País: España Guión: Fernando Trueba, Jean-Claude Carriere Reparto: Jean Rochefort, Aida Folch, Chus Lampreave, Claudia Cardinale Productora: Fernando Trueba Producciones Cinematográficas S.A. Género: Drama Fecha de estreno: 28/07/2012

Un relato tan mimado como ‘El artista y la modelo’ merece un visionado lento, paciente. Dejar que los minutos se derritan en la retina, mientras el artista
cambia de herramienta, esboza sus bocetos, reflexiona. Trueba le dedica esta película a su hermano Máximo, un escultor al que el cineasta debe su pasión por las artes. Y este film es todo un homenaje a las obras de arte. Al arte dentro del arte.

Desde el principio ambos personajes se observan desconocidos, desconfiados uno del otro. A su alrededor todo es naturaleza, y su vínculo es tan solo un austero y oxidado taller. Poco a poco se van acercando, comienzan a tener un lenguaje común, empiezan a comprenderse mientras la amenaza de la distancia se cierne sobre ellos. En ese proceso se intercambian valores. Pequeños detalles como sonreír, pasear, saborear un pan con aceite, llorar. Y todo bajo el telón de fondo de una guerra más allá de las montañas, que acecha sin interrumpir el posado de la modelo desnuda, frágil como el mismo yeso.

Al igual que el artista -brillantemente interpretado por Jean Rochefort- Trueba va esculpiendo un guión paciente, sin fisuras, entrelazando la relación entre ambos sujetos, que empieza fría pero que acaba siendo imprescindible. El abrazo es mutuo.

La música no suena en toda la película. Para qué. Tan solo al final, cuando la novena de Mahler detiene el instante, nos damos cuenta de nuestro mundo acelerado, consumista, opaco, de todos esos momentos que dejamos escapar a diario.

Estamos ante un film nada convencional, que logra hacer mucho con muy poco. Una nueva ópera prima escrita con carboncillo y pulida con cincel hasta el máximo detalle. Sin duda el guión más libre y natural de un director de altibajos, pero tan capaz de rodar poesía como Erice o Bergman. Un Trueba que renace, que se esculpe a sí mismo y que rompe estereotipos, empezando por los suyos.

Marley: El rey del reggae


 

Título: Marley Estreno: 29/06/2012 País: Estados Unidos Director: Kevin Macdonald Guión: Kevin Macdonald Reparto: Bob Marley, Documental Productora: Cowboy Films / Shangri-La Entertainment / Tuff Gong Pictures Género: Música, Biográfico

Por primera vez la familia del jamaicano ha permitido difundir públicamente material privado sobre su vida y obra, lo que permite acercarnos de forma exhaustiva al cantante y poder comprender al fin su verdadero legado, un perpetuo árbol de música y vitalidad que nació de una pequeña semilla en un pequeño pueblo selvático.

Desde que nació, el pequeño Bob tuvo que soportar burlas de la gente de su aldea por su condición de mestizo, y por lo general su vida fue una continua senda de baches desde el momento en el que decidió abandonar los estudios a temprana edad. Sin embargo, el positivismo que supo transformar en música le acabó convirtiendo pronto en un símbolo de paz y libertad en una tierra donde la débil democracia se fundía con la anarquía guerrillera y la corrupción política. Sus canciones transmitieron esperanza entre la incomprendida y hambrienta población, sentimiento que también contagió a muchos pueblos africanos que se identificaron con el poder de un poderoso ritmo nacido en medio de la selva.

El género que su banda, The Wailers, y otros músicos jamaicanos habían bautizado como “reggae”, rápido se extendió por todo el planeta mediante inolvidables conciertos en Inglaterra, Japón, África e incluso Estados Unidos. Y es que hablar de Bob Marley no es solo describir su biografía, sino explicar cómo surgió el rastafarismo y cómo influyó en la mentalidad de la época hasta la actualidad. La filosofía del cantante, su carisma, sus letras, su forma de vida, el poder de sus palabras… son narrados en el documental desde la simpatía que emanaba Bob, siempre con una sonrisa en la cara incluso al final de sus días sumido en un cáncer.

Kevin Macdonald (El último rey de Escocia) ha sabido recuperar la esencia del emblemático rastafari para construir un film muy bien documentado, plagado de entrevistas, conciertos y documentos inéditos hasta la fecha. Todo ello bajo un meticuloso montaje, una inagotable banda sonora y un aura tribal que nos lleva a lo más profundo del alma de Bob Marley, a los orígenes de un pacífico activismo musical que le acabó convirtiendo en un indiscutible icono de la igualdad humana. Imprescindible.

‘Madrid, 1987’, de David Trueba


Título: Madrid, 1987 Fecha de estreno: 13/04/2012 País: España Director: David Trueba Guión: David Trueba Reparto: José Sacristán, María Valverde Productora: Buenavida Producciones Género: Drama 

EL DESNUDO DE DOS GENERACIONES

Estamos ante el valiente relato de un pulso generacional narrado entre el presente y el pasado, que enfrenta lo viejo con lo nuevo, la vida que se va contra la que llega, y todo con el Madrid de los 80 actúando de presente. David Trueba ha dejado en un segundo plano la fotografía, la música e incluso la iluminación, para ponernos delante del espejo a dos voces en penumbras, marcadas por épocas diferentes y ahogadas en sus propios mares de sabiduría, curiosidad y deseo. Un deseo plasmado en la belleza de María Valverde, una actriz que aunque parecía encasillada en la moto de un cachitas demuestra que también vale para el cine más independiente y comprometido. Lo frágil y delicado de sus curvas se combinan con la firmeza de sus palabras, calladas tan solo por el discurso de su sabio compañero de diálogo. Y esta palabra que precede al punto debería ir escrita en mayúsculas, ya que es precisamente el diálogo lo que hace fuerte a esta historia.

La ilusión y la inocencia representada en Ángela (María Valverde) se funden con el cansancio, la ironía y la experiencia de Miguel (José Sacristán), un afamado periodista oxidado por el whiskey y los cigarrillos que han acompañado a sus artículos durante el largo franquismo y la transición. Veterano como el papel que interpreta, Sacristán representa una forma de vivir haciendo un periodismo que hoy ya no existe, aquel de incansable lectura, lápiz y libreta. Aunque su vieja máquina de escribir ya no teclea al dictado de un caudillo bajito, las canas y la rutina le han convertido en un viejo erudito al que ya le pesan los años.

Bien por admiración u oportunismo, la joven Ángela acude a él en busca de los consejos que no recibe en la facultad, ingenua a la vez que intrigada por las verdaderas intenciones de su maestro. Pronto la desnudez de sus palabras cubren sus cuerpos y les encierra entre cuatro mugrientas paredes, despojándolos de la artificialidad del mundo exterior, al que solo se pueden asomar desde una pequeña ventana.

Ambos cuerpos se cruzan y pelean entre sí, a modo de un combate al desnudo sin vencedor ni vencido en el que solo importa la metáfora del mensaje, la lección que se esconde tras la retahíla hipnótica del bohemio escritor, que tanto desea a las carnes de su compañera de encierro como poseer su misma ilusión por la vida.

Palabras que bailan en torno al amor, la política, el sexo, la literatura, mezcladas con un brillante ejercicio de cámara a puerta cerrada, de planos íntimos y minimalistas que recorren cada rincón de tan pequeño escenario. Una puerta que tal vez represente esa brecha entre un pasado oscuro al que el presente no termina de perdonar, esas ganas de vivir y de romper la barreras que nos enfrentan y limitan a diario, sin importar la edad, la época o el lugar.

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