Todo cambió ya….


Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo

«Todo cambió ya. La niñez se derrumbó a mi alrededor. Mis padres me miraban con un cierto embarazo. Mis hermanas llegaron a serme extrañas. Una vaga desilusión fue debilitando y esfumando mis sentimientos y mis alegrías habituales; el jardín no tenía perfume, el bosque no me atraía, el Mundo se extendía alrededor de mí como un saldo de trastos viejos, insípido y desencantado; los libros eran papel; la música, ruido. No de otro modo pierde sus hojas el árbol otoñal en torno suyo. No lo siente, y la lluvia, la escarcha y el sol resbalan por su tronco, mientras su vida se retira a lo más íntimo y recóndito. No muere. Espera.»

Demian (1919) – Hermann Hesse

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Un millón de cadáveres


madridtenebroso

En torno a 1940 un poeta madrileño de la ilustre Generación del 27, Dámaso Alonso, escribió un sollozo que hoy merece ser recordado entre los vilipendios hacia la sanidad, la educación, el bienestar… entre las nubes negras:

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.

Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.

Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

En 2012 la cifra de “cadáveres” madrileños no es de un millón sino de tres… y creciendo. Personas, ciudadanos, vecinos. La denominación da igual. Todas tienen el nexo común de vivir bajo un cielo más amplio, de poder subirse a más trenes, de poder entrar a más museos, de pasear por más calles, más parques, más plazas. Pero el huracán sigue gimiendo. Ya se encargan los hombres de negro de esterilizar el huerto, de secar los rosales y azucenas, de que sigamos ladrando como perros enfurecidos. Como siempre han hecho.

Antonio Gala: “Para ser un clásico hay que morirse… yo no tengo ninguna urgencia”


Ácido, sarcástico y lapidador. Son tres adjetivos que han acompañado a Antonio Gala a lo largo de su larga vida, y que todavía hoy, con 82 años a la espalda, mantiene a golpe de ingenio y verborrea. Pese a que las arrugas y el ánimo delatan un peor estado físico -aunque nada preocupante- la genialidad del poeta y dramaturgo ha vuelto a sorprender a los medios este martes en la cálida presentación en Madrid de ‘Quintaesencia‘, un compendio filosófico de las citas que engalanan su obra.

“Para ser un clásico hay que morirse”, bromeaba Gala al inicio de su puesta en escena. “Pero yo no tengo ninguna urgencia”. El cordobés de adopción quiso dejar claro que empieza a vislumbrar el irremediable final “que a todos nos espera”. “La vida es estar muriéndose, no se puede beber a grandes sorbos, y quien comprende esto puede vivirla y amarla más intensamente“, dijo. “Considero que he cumplido con mi vocación personal y social”, añadió.

Cabe recordar que el poeta superó recientemente un cáncer de vejiga que lo ha tenido apartado de las cámaras un largo año.Incluso de eso se atrevió a bromear. “Ahora solo bebo lo que toman los deportistas… a mi edad”. Y aunque reconoce que antes era más partidario “de ridiculizar al enemigo”, dejó caer alguna oración a modo de mensaje. “Hoy en día tenemos mucha libertad pero carecemos de la agudeza de mantener una opinión personal, somos muy influenciables. Eso es muy malo para un pueblo”. También dedicó una perla a las recientes elecciones catalanas. “No me metería con Artur Mas, le escribiría algo cachondo, que eso jode más”, bromeó.
Poco ha hablado sobre su última obra, tan solo dejar claro su esencia: “un resumen de mi vida, una referencia de mi obra de pensamiento, no de ficción”.

Antonio Gala, cuasi inmortal testigo de la historia, asegura que “antes de chochear, no habla y punto”. Pero este martes, refugiado entre las flores del Jardín Botánico de Madrid, ha demostrado estar satisfecho con su carrera.”He cumplido en mi vida, he sido sincero y he dicho verdades antipáticas, incluso para mí”. Por eso reconoce que el empeño que tiene su editora para que escriba una biografía “le resultaría doloroso”, ya que “tendría que volver al pasado y denunciar a ciertos personajes”.

Citando a Kerouac


Saltándonos por lo alto los tópicos de Año Nuevo y el consumismo de las rebajas, queremos citar a Jack Kerouac, uno de los más importantes “escritores malditos” de la América de los 50  junto con otras figuras como William Burroughs o Allen Ginsberg. También denominada ‘beat generation’, su elenco de intelectuales reflejó un tono ácido y de rechazo hacia los valores estadounidenses clásicos y tradicionalistas de la época, exaltando asimismo una gran libertad espiritual y sexual, al tiempo que compartían una curiosa devoción por la filosofía oriental. Todo ello sentaría las bases para el posterior movimiento hippie.

Imprescindible ‘On the road‘ (1951), donde relata el periplo que el escritor y sus amigos vivieron por los Estados Unidos y México, un largo viaje entre 1947 y 1950 cargado de anécdotas crudas y situaciones desesperadas dignas de leer y de descubrir.

He aquí uno de sus poemas más amargos. El poeta no quiso ponerle título, pero refleja muy bien su estado de desánimo y pesadumbre,  a la vez que plasma la explosión de riqueza intelectual que desborda en su obra:

Poema 

Claramente
vi
el esqueleto debajo
de
todo
este
espectáculo
de la personalidad
¿qué queda
de un hombre y de todo su orgullo
sino sus huesos?
Y todos sus sandwiches nocturnos
perdidos…
y las bañaderas repletas de licor
que atravesaron su garganta
…huesos—Él se desanima
en la sepultura,
sus rasgos faciales
transformados por los gusanos

*

De él
no escucharás
palabra alguna

*

La vida está enferma
Los perros tosen
Las abejas navegan
Los pájaros hachan
Los árboles serruchan
Los bosques lloran
Los hombres mueren
Las garrapatas lo intentan
Los libros mienten
Las hormigas vuelan
Adiós

Jack Kerouac. Buda y otros poemas‘. pág.12Arquitrave. 2005.

Citando a Albert Camus


“…Pero, como ya le he dicho, si a veces parecíamos preferir la justicia a nuestro país, era porque queríamos amar a nuestro país solamente en la justicia, como queríamos amarlo en la verdad y la esperanza. En eso diferíamos de ustedes, teníamos una exigencia. Ustedes se limitaban a servir al poder de su nación, nosotros soñábamos con infundirle a la nuestra su verdad. Ustedes optaban por servir a la política de la realidad; nosotros, en nuestros peores extravíos, conservábamos confusamente la idea de una política del honor que recobramos hoy. Cuando digo nosotros no me refiero a nuestros gobernantes…”

Albert Camus “Cartas a un amigo alemán”

Locura y libertad


Cito a Jacques Lacan que escribe a propósito de la locura:

“(…)porque el riesgo de la locura se mide por el atractivo mismo de las identificaciones a las que el hombre compromete a la vez su verdad y su ser. (…) Lejos de ser para la libertad un insulto es su más fiel compañera. (…) Y el ser del hombre (…) no sería el ser del hombre sino conllevase en él la locura como el límite de su libertad. (…) es bien cierto que, (…) nadie se vuelve loco a conciencia. Pero también es cierto que no se alcanzan a conciencia los riesgos que envuelven a la locura. (…) Un organismo débil, una imaginación desordenada, unos conflictos que sobrepasan las fuerzas no bastan. Es posible que un cuerpo de hierro, unas identificaciones poderosas, los caprichos del destino, escritos en los astros, lleven con mayor seguridad esta seducción del ser.”

Jacques Lacan “ Propos sur la casualité psychique

Citando a Gabriel Tarde


Siempre me ha resultado interesante cómo el desarrollo de la tecnología y el incremento del consumo cultural han sido aprovechados históricamente por los gobiernos para intervenir en toda industria popular, precisamente por ser capaces de inyectar a las arcas de sus Estados cantidades colosales obteniendo una mínima porción de cada consumidor de libros, música, representaciones y toda forma de evasión mental posible bajo propiedades intelectuales que jamás caducan. Esta noción de de “economizar la cultura/pensamiento” obliga a plantearse hasta qué punto las ideas son un servicio tangible, y a ella me remito para citar al sociólogo Gabriel de Tarde (1843-1904), a quien dedico el pequeño post de hoy:

“Los conocimientos no necesitan ser propiedad exclusiva de nadie. Además, su difusión incrementa su valor del propietario e incluso el de su propietario”

“Los conocimientos poseen un modo de socialización y comunicación social que no pueden estar organizado por el mercado y el intercambio”

El visionario planteamiento de este sociólogo francés fue prácticamente ignorado por su época. Y al pobre Gabriel le hubiera dado lo mismo haber nacido en la nuestra.

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