Poema: El Madrid de las rondas


El Madrid de las rondas

Fotografía de Alfonso Sánchez Portela (1933)

Hay un Madrid que no tiene ni flores, ni fuentes, ni frondas.
Un Madrid paria y viudo. Sus acacias orondas
y sus olmos son muy pobre limosna para sus vías mondas.
¡Oh, Madrid de las rondas!

Madrid de los gasómetros redondos, cual grandes tambores.
Madrid de las esbeltas humeantes chimeneas.
Madrid de los obreros denegridos y trabajadores
y de las hembras feas.

Madrid de los alegres lavaderos. La carnal materia
se hacina en vergonzosos absurdos falansterios.
Madrid compendio de desdicha y hambre. Haz de la miseria
y de los cementerios.

Oh, Manzanares, al que motejaba de arroyo aprendiz
 el buen Francisco Gómez de Quevedo y Villegas.
 Ruin y estéril complemento del grato goyesco tapiz
 que ni bañas ni riegas.

– Mauricio Bacarisse

Todo vino por el Mediterráneo


Barceloneta, Barcelona

– Por aquí vino todo.

– ¿Cómo?

– El mar. El Mediterráneo.

– ¿A qué te refieres?

– Las cosas más elementales vinieron por estas aguas. El papel, los números, el vino, el aceite. Todo vino por aquí. 

– ¿Y América? 

– A América fuimos nosotros. Y nos trajimos de todo. Pero si lo piensas es este mar el que nos une con la historia. Por él tuvieron que cruzar los cartagineses, los romanos, los musulmanes… Nuestras culturas son mezcla de otras tantas que llegaron por aquí y nos dejaron cosas tan hermosas como la Alhambra, el Teatro de Mérida o el latín.

– Bueno eso de que el latín es bonito…

– Ya, es un ladrillo. Pero a ver si te crees que el castellano nació de repente. Procede del latín, como tantas otras lenguas. Nuestro mismo cuerpo es el resultado de la evolución de decenas de razas que han atravesado este mar. Por eso no entiendo tanto empeño en querer sentirse único. Tanta patria y tanta banderita. Tanto odio al diferente.

– Tiene gracia que un madrileño diga eso en la Barceloneta.

– Tiene gracia.

“El primer viaje de nuestra vida”, presentado por Juan Luis Arsuaga


Editorial Temas de Hoy

Poder pasar una mañana con Juan Luis Arsuaga es algo digno de marcar en rojo en la agenda desde el mismo instante en el que te comunican el evento. Hemos tenido la oportunidad de acudir a la Facultad de Medicina de la UCM, donde el célebre paleontólogo ha presentado su nueva obra El viaje de nuestra vida. Rodeado de esqueletos y vitrinas, Arsuaga ha expuesto sus impresiones acerca del parto en la evolución humana, el principal cometido de su libro, pero también de otros detalles del ser humano y sus orígenes.

El científico reflexionó acerca de lo frágiles que somos desde que nacemos. “Los bebés humanos son las únicas crías mamíferas que nacen antes de tiempo, sin desarrollar y son dependientes”. Y es que el parto es, para Arsuaga, una fuente de incógnitas sobre la que “aún queda mucho que estudiar”. “El parto es un diseño muy inteligente. Una obra de ingeniería. Pero la anatomía comparada, la biología, la física… todavía tiene mucho camino que recorrer en su estudio”, aseveró. “No hemos visto ningún parto desde dentro, tampoco sabemos qué es lo que provoca el parto o cómo sabe el niño que tiene que nacer”.

Aprovechó también para comentar los recortes que el Gobierno está llevando a cabo en materia de investigación. Pese a reconocer que la Fundación Atapuerca -de la cual es vicepresidente-, no ha sufrido falta de recursos, para él la comunidad científica se encuentra ante un panorama incierto. Politiqueos aparte, fue una conferencia en la que Arsuaga se mostró amable ante la prensa y en la que no perdió la oportunidad de soltar algunas frases satíricas como “el ser humano es el único mamífero que no se come la placenta, pese a significar torta en latín”, ante lo cual un periodista le recordó a Tom Cruise.

En El primer viaje de nuestra vida, una obra en la que Arsuaga lleva trabajando nada menos que treinta años, el lector se encuentra con tres partes diferenciadas en las que además de tratar los mecanismos del parte se atienden otros asuntos como la menopausia, el amor a las crías, el infanticidio o la vida sexual.

Arsuaga, junto a la colección de maquetas del cuerpo humano en el Museo Javier Puerta (UCM). Foto: Manu Sueiro

Os dejamos algunas pautas curiosas del libro:

– Algunos autores piensan que el desarrollo humano, por ser tan largo y tan lento, no se completa nunca y que de adultos somos todavía algo infantiles, tanto físicamente como en el comportamiento, ya que mantenemos nuestra capacidad de explorar, de investigar y de jugar toda la vida.

– La placenta con sus calorías y hierro es muy apreciada por todos los simios. Los gorilas se la comen y posiblemente nuestros ancestros también lo hacían, al igual que antiguamente, las mujeres la enterraban en el jardín como algo sagrado.

 El parto humano es una increíble solución de la madre naturaleza a un “conflicto de intereses” entre el crecimiento del cerebro y la postura bípeda.

—- Juan Luis Arsuaga es catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid y codirector del Equipo de Investigaciones de los Yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca. Entre otros méritos, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997.

‘Madrid, 1987’, de David Trueba


Título: Madrid, 1987 Fecha de estreno: 13/04/2012 País: España Director: David Trueba Guión: David Trueba Reparto: José Sacristán, María Valverde Productora: Buenavida Producciones Género: Drama 

EL DESNUDO DE DOS GENERACIONES

Estamos ante el valiente relato de un pulso generacional narrado entre el presente y el pasado, que enfrenta lo viejo con lo nuevo, la vida que se va contra la que llega, y todo con el Madrid de los 80 actúando de presente. David Trueba ha dejado en un segundo plano la fotografía, la música e incluso la iluminación, para ponernos delante del espejo a dos voces en penumbras, marcadas por épocas diferentes y ahogadas en sus propios mares de sabiduría, curiosidad y deseo. Un deseo plasmado en la belleza de María Valverde, una actriz que aunque parecía encasillada en la moto de un cachitas demuestra que también vale para el cine más independiente y comprometido. Lo frágil y delicado de sus curvas se combinan con la firmeza de sus palabras, calladas tan solo por el discurso de su sabio compañero de diálogo. Y esta palabra que precede al punto debería ir escrita en mayúsculas, ya que es precisamente el diálogo lo que hace fuerte a esta historia.

La ilusión y la inocencia representada en Ángela (María Valverde) se funden con el cansancio, la ironía y la experiencia de Miguel (José Sacristán), un afamado periodista oxidado por el whiskey y los cigarrillos que han acompañado a sus artículos durante el largo franquismo y la transición. Veterano como el papel que interpreta, Sacristán representa una forma de vivir haciendo un periodismo que hoy ya no existe, aquel de incansable lectura, lápiz y libreta. Aunque su vieja máquina de escribir ya no teclea al dictado de un caudillo bajito, las canas y la rutina le han convertido en un viejo erudito al que ya le pesan los años.

Bien por admiración u oportunismo, la joven Ángela acude a él en busca de los consejos que no recibe en la facultad, ingenua a la vez que intrigada por las verdaderas intenciones de su maestro. Pronto la desnudez de sus palabras cubren sus cuerpos y les encierra entre cuatro mugrientas paredes, despojándolos de la artificialidad del mundo exterior, al que solo se pueden asomar desde una pequeña ventana.

Ambos cuerpos se cruzan y pelean entre sí, a modo de un combate al desnudo sin vencedor ni vencido en el que solo importa la metáfora del mensaje, la lección que se esconde tras la retahíla hipnótica del bohemio escritor, que tanto desea a las carnes de su compañera de encierro como poseer su misma ilusión por la vida.

Palabras que bailan en torno al amor, la política, el sexo, la literatura, mezcladas con un brillante ejercicio de cámara a puerta cerrada, de planos íntimos y minimalistas que recorren cada rincón de tan pequeño escenario. Una puerta que tal vez represente esa brecha entre un pasado oscuro al que el presente no termina de perdonar, esas ganas de vivir y de romper la barreras que nos enfrentan y limitan a diario, sin importar la edad, la época o el lugar.

‘Las olas’ y ‘Celuloide colectivo’ clausuran la II Edición de “1936: Memorias del Silencio”


Fuente: olivofilms.com

Cineteca Matadero y La Academia de Cine de Madrid han acogido las tres últimas proyecciones que dan por clausurada la II Edición de 1936: Memorias del silencio. Este ciclo, organizado por El Ojo Cojo, ha contado con coloquios y debates que han acompañado a las películas proyectadas, todo ello de forma libre y gratuita al público. La iniciativa apuesta por “abordar el arte de la Guerra Civil y la posguerra desde el cine para poder ponerlas de nuevo en el tapete”, según explicó la directora de El Ojo Cojo. Telaraña Digital asistió a la proyección y coloquios de ‘Las Olas’ y ‘Celuloide Colectivo’.

La Academia de Cine fue la encargada de proyectar el pasado viernes ‘Las olas’, de Alberto Morais, una sutil historia sobre el viaje de un octogenario a Argelès-sur-Mer, pequeño pueblo del sur de Francia donde se debe encontrar con su pasado, con un oscuro capítulo de su vida que le obligó a vivir recluido en un campo de concentración (ver tráiler). Al evento acudió el propio director, quien habló ante el público junto con Julio Pérez Perucha, profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, y los historiadores de cine Román Gubern y José María Caparrós. Los expertos han indicado la importancia de este tipo de certámenes, en un intento de dejar claro que la historia se activa gracias a la memoria. “Es fundamental para el desarrollo de la sociedad conocer cómo se han configurado los fundamentos que la han consolidado, algo clave para poder avanzar”, indicó Pérez Perucha. “La película cumple con la importante labor de confrontarnos con nuestro pasado para poder identificarnos con él”, añadió Gubern.

En palabras de José María Caparrós, la posguerra y la transición se caracterizaron por el “cine parcial” que silenciaba o demonizaba al bando contrario, poniendo en riesgo la objetividad de películas hacia un delicado tema como es la Guerra Civil. Por ello, el escritor aplaudió la labor de Morais en torno a su largometraje. Según el director, Las olas “no es una película sobre la memoria histórica”, explicó. “Trata sobre una persona incapaz de cicatrizar sus heridas aún pasados 60 años de aquellas penalidades, con un final abierto”, indicó Morais.

Por su parte, Cineteca Matadero ha proyectado este sábado ‘Celuloide Colectivo’, de Óscar Martín, un documental sobre cine que pone en relieve las películas y reportajes registrados durante la Guerra Civil, el primer conflicto armado cubierto por grabaciones sonoras. Mediante la reproducción de aquellos materiales y la intervención de historiadores de cine, directores y diversos participantes de dicha experiencia, el documental reconstruye las vivencias de la industria colectivizada del cine. Fue a partir del levantamiento del ejército contra el gobierno de la República, en julio de 1936, cuando los anarquistas inician una revolución social en Barcelona caracterizada por la colectivización. Empezaron a gestionar el cine y el entretenimiento para ponerlos en manos de la población, llegando a realizar más de cien películas en dos años. De este modo, organizaciones como el PCE, la Generalitat y el propio gobierno de la República empezaron a impulsar la producción de películas que los ciudadanos podían visionar de forma gratuita o a precios muy reducidos.

Entre la amplia producción de películas realizadas en dicho periodo, destacaron los documentales educativos y de propaganda, largometrajes de ficción, e incluso comedias y musicales. Todavía hoy siguen apareciendo gracias a las labores de búsqueda y restauración, aunque muchos se consideran perdidos debido a los trágicos incendios ocurridos durante la contienda. Asimismo, el documental refleja la hazaña que supuso el haber filmado todas esas producciones con un equipo que en su mayoría no contaba con formación técnica. Unas producciones amateur que hoy en día suponen un tesoro para la memoria cinematográfica de nuestro país. Entre las personas que dedicaron su vida a la producción de películas justo después del periodo bélico hasta muchos años después, destaca el veterano Juan Mariné, que interviene en el documental y que ha estado presente en el coloquio de la Cineteca.

El técnico relató brevemente su participación en la Guerra Civil, en la que perdió a muchos amigos y de la que sobrevivió gracias a una fuga de un campo de concentración francés tras ser exiliado. En su regreso a España, aún recluido, Mariné relató cómo cambió su vida tras ver una película en un cine de Sevilla, algo que consiguió alumbrarle una bombilla de esperanza tras sufrir tanta amargura. “Fue entonces cuando descubrí que el cine era mi vida”, comenta. Mariné comenzó colándose en platós, y su gracia y talento fueron suficientes para empezar a adentrarse en el mundo de la cinematografía, al que se dedicaría durante toda su carrera.

Aunque se retiró hace dos décadas de la dirección fotográfica, el veterano de 92 años sigue colaborando en la restauración de películas para la Filmoteca Española. Su discurso ha estado lleno de palabras de nostalgia recordando sus anécdotas durante su medio siglo en activo, en el que colaboró en múltiples películas como ‘El astronauta’, ‘Historias de la televisión’ o ‘La gran familia’, entre una extensa filmografía. “Para mí hacer cine no solo ha sido un trabajo, una pasión, sino un ideal”, ha declarado Mariné en torno a un debate, en el que también ha estado presente el propio director Óscar Martín, Román Gubern, que interviene en la película, el director Pablo Nacarino y el historiador de cine Magí Crusells. Todos ellos han charlado con el público asistente sobre historia y cine, los dos pilares de este certamen cultural.

El Ojo Cojo es una ONG multicultural de artistas, gestores culturales, comunicadores y estudiosos de múltiples ramas a los que se suma el apoyo de estudiantes en práctica y voluntarios. Tiene la finalidad de promover el diálogo intercultural en la sociedad, como demuestra con la organización de ciclos y conferencias como la presente edición de Memorias del Silencio. Aparte de las descritas, desde el pasado 18 de abril se han proyectado también en el Centro Cultural de Rivas Vaciamadrid y en la Filmoteca española otras películas como ‘Tierra de España’, ‘Surcos’ o ‘Almas sin fronteras’.

Santiago de Arriba: “Democratizar el conocimiento puede ser la clave de un futuro sin violencia ni miseria”. (Parte III)


Esta semana finalizamos la publicación de la entrevista a Santiago de Arriba. En la Parte II, dedicada a resumir la primera fase madura de su carrera, Santiago nos relató experiencias como la del pantano de Riaño junto con Imanol Arias, la liberación de Emiliano Revilla en 1988, momento en el que ya ocupaba el puesto de Jefe de Producción de Informativos de TVE.

Santiago, creo que es momento de tratar su experiencia en Tian’anmen ¿volvió a desarrollar después su trabajo de la misma forma?

De los sucesos de Tian’anmen vine muy tocado. Vi muchos muertos, presencié muchas salvajadas…cosas horribles. Los altavoces que obligaban a la gente a detenerse a escuchar las órdenes, las pantallas… me pareció estar viviendo en China dentro de ‘1984’, la novela de Orwell. La Telaraña

Aparte de ser perseguido y amenazado (Santiago estuvo escondido bajo el techo de una familia coreana, a quien agradeció su amabilidad), me afectó más la impotencia de ver cómo el pueblo no se rebelaba. No entendía nada, ¡les estaban matando! Vi cómo les hacían confesar crímenes delante de sus familias antes de ser ejecutados, además de tener que pagarse la bala… [silencio].

Tiene mucho mérito haberse jugado la vida por su trabajo.

Trabajar en una televisión pública, con una gran estructura, en un entorno político… si se vive con ese riesgo es por amor al trabajo y querer hacer las cosas bien. Ahí te doy la razón: que siempre ha habido y habrá pocos dispuestos a dejarse la vida por el cumplimiento de su deber.

¿Qué pasó con TVE? ¿Cómo rompieron relaciones?

Me fui de excedencia tras haber destruido en quince días el excelso trabajo de tres años. No lo soportaba. Intenté volver a los tres años y me dijeron que no. Les llevé a juicio. Gané y me tuvieron que indemnizar, además de readmitirme. Pero fui castigado a Prado del Rey, a trabajar en programas de vísceras.

Mis últimos aLa Telarañaños trabajé en documentales y programas culturales de La 2. Hice “Estudio 1”, “Memoria de España”, Naturaleza, Ballet, Música y muchos más. Hasta que por mi salud tuve que pedir la incapacidad absoluta y retirarme.

En cuanto a la censura, ¿qué métodos había de ocultar información?

Lo primero y más evidente era el servilismo. La disposición a todo lo que te diga el jefe es nefasta, porque te impide pensar por ti mismo. Por otro lugar, estaba la autocensura, que fue absoluta con el tema de los GAL. Se informaba de que aparecían muertos pero no se decía por qué ni quienes habían sido los autores. También había intervención política e institucional. Se estaba preparando el minutado de los telediarios y de repente llamaba Alfonso Guerra o un ministro a dar un toque. O llamaba la Casa Real a dar su consigna…

Y por último había un dirigismo de la información. Al poner los focos en unos aspectos y no en otros también estás censurando. O directamente no mostrar un hecho. Pero censura directa sólo tuve en Arabia Saudita, Irak e Israel, donde me acompañaba siempre un censor militar en la primera Guerra del Golfo.

¿Cuáles son sus trabajos por escrito más importantes?

Fui  el primero en RTVE que puso por escrito la idea de quitar la publicidad en TVE.  Idea que se ha hecho efectiva hace poco. También escribí un manifiesto sobre difusión, que aboga por hermanar las ciencias y las letras. Acercar la ciencia al público de forma audiovisual, hacerla democrática. Surgió en 2003 en una reunión del Colegio de Físicos, y se movió con éxito. Parece que se está teniendo en cuenta. Lo hice por puro placer intelectual y libertario.

El objetivo del “Manifiesto por el desarrollo y difusión de los saberes” fue iniciar una campaña estatal para reclamar la dotación de suficientes medios para estudiar, investigar o  experimentar, para difundir los conocimientos a través de todos los medios de comunicación. Trasladar los saberes a la sociedad elevaría el nivel intelectual y facilitaría la comprensión del mundo que nos rodea. Además de propiciar  la discusión y el debate hasta llegar entre todos a soluciones razonables de cara a un futuro incierto por definición.

Democratizar el conocimiento puede ser la clave de un futuro sin violencia ni miseria.

¿Cuál es su “utopía” para la televisión?

Según los textos legales españoles, la televisión es un servicio público esencial. Todas las cadenas, incluyendo las privadas, son de titularidad pública. Pero la lucha por el liderazgo permanente basado en la captación de publicidad es incompatible con el cumplimiento de las funciones de tal servicio público.  Pero el medio cambió mucho con la explosión del corazón y los programas de telerrealidad, que son todo basura. Además, con todo el tema de la TDT, hay una gran variedad de canales pero una oferta muy pobre de contenidos. La mayoría emiten programación repetida o poco variada.

Mi utopía es una televisión pública sin el control político, gestionada por directivos que procedan de la plantilla. Que el Consejo Audiovisual asuma el papel de supervisión de los contenidos publicitarios en todos los soportes de difusión. Básicamente, una televisión que forme, informe y entretenga en el espíritu de todos sus programas.

¿Trabaja ahora en algún proyecto?

Me gustaría escribir una novela, pero ello conlleva muchas horas al día de esfuerzo. Tuve que elegir entre seguir trabajando en solitario por la literatura o dedicarme a mi familia. Y elegí lo segundo.

Santiago de Arriba: “Nunca permití que los medios se movieran para manipular la realidad”. (Parte II)


Continuamos con la entrevista a Santiago de Arriba. Tras desarrollar sus primeros pasos en el Periodismo, con experiencias sobrecogedoras como varios atentados firmados por ETA, Santiago empezó a realizar sus primeros viajes al extranjero como productor de Televisión Española en 1986.

¿Fue ese año cuando trabajó con Pérez-Reverte?

Melilla

Melilla

Sí, fui enviado especial a Gibraltar junto con él. Era un viaje político por unas elecciones. El motivo era realizar la primera entrevista abierta que se le hacía a Peter Caruana, el actual primer ministro de Gibraltar. Pero fuimos por un pacto político.

Entonces nos tuvimos que desplazar desde allí a Melilla por unas revueltas pro marroquíes protagonizadas por Mohamed Dudú. En esa fecha estaba Manuel Céspedes de delegado del Gobierno. Era un tipo muy peligroso y muy ligado a los GAL. Además se sabía que el hermano de Pérez-Reverte estaba también mezclado con el grupo. Había en definitiva una inestabilidad seria de gobierno, unida a las problemáticas políticas fronterizas de Gibraltar.

Todo ello hizo que se nos “recomendara” falsear la entrevista con Caruana. Pero yo me negué. “Lo siento Arturo, pero yo soy productor de televisión, y como servidor público me debo a la gente. Debemos preservar la verdad”. Como responsable de los medios, nunca permití que estos se movieran para manipular la realidad.

¿Qué sacó de esta experiencia?

Me di cuenta de lo complicadas que son la política internacional y las relaciones diplomáticas. Es algo muy delicado y nunca sabes bien de qué lado de la barrera estás.

Es el turno de que nos cuente su experiencia en Riaño junto con Imanol Arias

La construcción del pantano en Riaño provocó enfrentamientos tremendos con la Guardia Civil en 1987. Era de las primeras veces que como fuerza represora actuaba con contundencia en la democracia, provocando numerosos heridos graves. La situación política estaba muy tensa por este asunto. La causa de los  enfrentamientos era el rechazo de los habitantes de Riaño a arrasar todo el valle por construir un pantano. Era un lugar con mucha historia y, evidentemente, no se querían ir.

Imanol Arias es natural de Riaño, y fue allí a ver qué pasaba con su gente, su pueblo. Así que hicimos un reportaje para Informe Semanal, aparte de dar información para los telediarios.

El saldo final provocó que el Valle de Riaño, con  once pueblos, fueran reducidos a escombros y  ahora yacen bajo las aguas de un pantano.

Este documental, ‘Riaño Vivo’, muestra la lucha de los vecinos del pueblo de Riaño. En él se observa la extrema dureza policial contra unos vecinos que protestaban pacíficamente:

¿A raíz de esto surgió su oportunidad de ser Jefe de Producción de Informativos?

Sí. Me ofrecieron este puesto para la primera edición del telediario, y acabé llevando las tres. Controlaba personal, medios técnicos, transportes, comunicaciones…  Una carrera que pudo ser más meteórica si hubiera aceptado los términos del poder, algo de lo que no me arrepiento en absoluto. Trabajar con comisarias políticas como Mª Antonia Iglesias codo a codo hubiese resultado repulsivo. Yo buscaba la verdad en la información.

¿Cómo cambió la línea informativa y el modo de trabajo de los telediarios con su labor?

Cambiamos la estructura de modo que se hizo mucho más eficiente el trabajo de los equipos. Lo cambiamos de tal manera que a las cinco de la tarde los productores les dábamos a los redactores las previsiones de noticias del día siguiente. Hicimos una estadística y demostramos que con los mismos equipos cubríamos un 50-55% más de noticias que anteriormente y de una forma más profesional.

Fueron unos años felices porque hicimos un proyecto de producción muy europeo. Y apliqué los métodos que había aprendido de los norteamericanos en Filipinas.

Juan de Arespacochaga

Juan de Arespacochaga

¿Cómo fue su golpe a Juan de Arespacochaga, ex-alcalde de Madrid?

Ocurrió en Chile en 1988. Yo era enviado especial allí para cubrir el referéndum de Pinochet para saber si seguía en el poder hasta 1997. Allí Arespacochaga se creció e hizo unas declaraciones fascistas muy duras, para justificar aquel régimen. Un contacto me las pasó y las mandé como colas tras una crónica. Esto acabó con su carrera. Los medios lo fulminaron y al día siguiente tuvo que dimitir.

¿Qué decían esas declaraciones?

Básicamente exaltación del fascismo y el franquismo, en una época de gobierno socialista total. En ese momento no las hubiera respaldado ni Fraga. Bueno, quizás en la intimidad… y en gallego [risas].

Háblenos ahora de la liberación de Emiliano Revilla

Emiliano Revilla, tras su liberación (El País)

Emiliano Revilla, tras su liberación (El País)

La liberación de Revilla fue un hecho curioso. Ocurrió un fin de semana, concretamente un 30 de octubre de 1988 de madrugada. No sé por qué, me desperté y, como adicto a la información, puse la radio. Nada más oír la noticia llamé a la redacción, pero no había nadie. Lo intenté con los productores y tampoco. Así que decidí ir yo mismo. En media hora monté todo el dispositivo y en dos horas empezamos a emitir en directo.

Hasta aquí la Parte II de la entrevista a Santiago. Próximamente en La Telaraña, la tercera parte nos desvelará  uno de los momentos más tensos de su vida, cuando coincidió en Pekín con las protestas de la Plaza de Tian’anmen. El saldo en víctimas a manos del gobierno taiwanés dio la vuelta al mundo con la imagen del joven detenido frente a un tanque. Santiago también nos hablará sobre su ruptura con TVE, sus trabajos por escrito, así como su utopía para la televisión en España.

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