Luis Cernuda, el poeta escondido en los muros


'Luis Cernuda deja Sevilla' (Álvaro Delgado. Grabado)

Este primer lunes de noviembre se me antoja compartir un poema especial de uno de los autores de la Generación del 27. Discípulo de Salinas, amigo de Altolaguirre, sevillano, aficionado al cine. Luis Cernuda. Los versos a citar ya marcan a una temprana edad la ruptura de lo formal, una poesía influenciada de un modo precoz por el surrealismo francés y más tarde por el español. Pero sobre todo por una soledad que marcaría sus textos de forma definitiva.

Su obra se convertiría en el fiel reflejo de un carácter rebelde pero aislado, en una reivindicación constante por vivir y sentir de forma diferente. Algo inherente a la incomprendida condición de homosexual que nunca negó. Escondido en los muros responde al prólogo de su juventud, antes incluso de partir hacia un Madrid vanguardista donde compartiría tertulia, vinos y Ateneo con Lorca y Aleixandre. El mismo Ateneo que este martes le rendirá homenaje con un recital, en el marco del 50 aniversario de su ausencia.

El paso del tiempo y la visión onírica de la naturaleza son también temas presentes que dejan cierto resquicio a la imaginación del lector. Que lo disfruten a su manera:

Escondido en los muros

Escondido en los muros
este jardín me brinda
sus ramas y sus aguas
de secreta delicia.
Qué silencio. ¿Es así
el mundo?… Cruz al cielo
desfilando paisajes,
risueño hacia lo lejos.
Tierra indolente. En vano
resplandece el destino.
Junto a las aguas quietas
sueño y pienso que vivo.
Mas el tiempo ya tasa
el poder de esta hora;
madura su medida,
escapa entre sus rosas.
Y el aire fresco vuelve
con la noche cercana,
su tersura olvidando
las ramas y las aguas.

——–

‘Perfil del aire’ (1927)

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Todo vino por el Mediterráneo


Barceloneta, Barcelona

– Por aquí vino todo.

– ¿Cómo?

– El mar. El Mediterráneo.

– ¿A qué te refieres?

– Las cosas más elementales vinieron por estas aguas. El papel, los números, el vino, el aceite. Todo vino por aquí. 

– ¿Y América? 

– A América fuimos nosotros. Y nos trajimos de todo. Pero si lo piensas es este mar el que nos une con la historia. Por él tuvieron que cruzar los cartagineses, los romanos, los musulmanes… Nuestras culturas son mezcla de otras tantas que llegaron por aquí y nos dejaron cosas tan hermosas como la Alhambra, el Teatro de Mérida o el latín.

– Bueno eso de que el latín es bonito…

– Ya, es un ladrillo. Pero a ver si te crees que el castellano nació de repente. Procede del latín, como tantas otras lenguas. Nuestro mismo cuerpo es el resultado de la evolución de decenas de razas que han atravesado este mar. Por eso no entiendo tanto empeño en querer sentirse único. Tanta patria y tanta banderita. Tanto odio al diferente.

– Tiene gracia que un madrileño diga eso en la Barceloneta.

– Tiene gracia.

Ignacio Gutiérrez: “Dibuja algo con el dedo sobre el polvo”


Os dejamos un nuevo poema en La Telaraña.  Esta se vez se trata de un texto del poeta gaditano Ignacio Gutiérrez, que ha querido compartir con nosotros un extracto de su nuevo libro de poesía “Isolagnosis”

El libro completo está a la venta por 10€ y se puede solicitar a través del correo: ventas@edicionesenhuida.com

Portada del poemario "Isolagnosis"  de Ignacio Gutierrez

Portada del poemario “Isolagnosis” de Ignacio Gutierrez

En este blog teneis también más textos de Ignacio Gutiérrez: http://isolagnosis.blogspot.com.es/

Sin más os dejamos un aperitivo de lo que podéis encontrar en esos enlaces que compartimos con vosotros.

Dibuja con el dedo sobre el polvo

Dibuja algo con el dedo sobre el polvo.
Las paredes son blancas, pero las esquinas humedecen
y el olor a cerrado es como cobijarse.

Y el olor a cerrado es como cobijarse
y una extraña bruma nos transporta lentamente
susurrando una música amable que nos adormece.

Susurrando una música amable que nos adormece
los cajones rebosan papeles
y no hay manera de poner orden.

Los cajones están llenos de papeles
y el sillón, tan cómodo, ahora parece viejo
y desde la ventana se ve a los niños jugando en el parque.

Y vemos a los niños jugando en un jardín
y uno no sabe a qué atenerse, porque es imposible
adivinar si es un recuerdo o qué es eso.

Recuperar Madrid


Este domingo de octubre ha sido tan madrileño como otro cualquiera. Los más glotones han apurado su tapeo para irse a casa a comer con el estómago medio lleno. Los puestos del Rastro echaron el cierre a eso de las 14h. La calle Preciados no ha dejado de estar abarrotada. En Casa Labra ha volado el bacalo. Los cinéfilos han hecho cola en Tirso de Molina para ver el estreno de turno. Un mimo aguantó lo inaguantable en la calle Mayor para llevarse unas monedas. La cuesta del Moyano ha vuelto a ofrecer libros a precio de saldo. Y los turistas se han quedado boquiabiertos mirando cómo Velázquez les desafiaba de frente desde su cuadro más famoso. Yo he tenido el lujo de ver a mi Atleti en el Calderón llevarse tres puntos después de un paseo a orillas del Manzanares. Todo ha ido como la seda, hasta que a media tarde he abierto el periódico digital y me ha entrado una depresión. Titular de El País: “La decadencia de Madrid“. Pincho y al momento se abre una larga página en la que se detalla la ruina en la que está sumida la ciudad en la que he crecido. No solo por la deuda -que ya supera los siete mil millones- sino por el bajón cultural, artístico y social que padece la villa. Realmente no sé por dónde empezar.

Estatua Baroja, Madrid

A simple vista puede parecer que en Madrid se puede respirar cultura como antes. Pero si de algo sirven las cifras es para mostrarnos lo que tapan los grandes carteles. Solo en los últimos años medio centenar de cines ha echado el cierre o se ha convertido en tiendas de ropa y restaurantes (queda una treintena de salas). Muchos teatros hoy son discotecas. El café, seña de identidad en tantos títulos de autores como Larra, Galdós o Buñuel, ya no se sirve en 4.500 cafeterías, ahora locales traspasados o a la espera de compradores. En La Latina están poniendo multas por charlar en la puerta del bar con la consumición en mano, aunque el lugar esté hasta la bandera. El transporte público está más caro que nunca, y la frecuencia de sus trenes y autobuses es cada vez menor.

Tampoco es agradable a la vista un Palacio de la Música que permanece tapiado en la Gran Vía, ni tampoco enterarse de que el Ayuntamiento ha prescindido de su habitual festival de Jazz. El mismo evento en el que Miles Davis tocó su trompeta ante miles de personas en el Palacio de los Deportes. El próximo noviembre iba a celebrar su 30ª edición en el Fernán Gómez, un teatro de legendario nombre cuya gestión va a ser privatizada.

De algún modo cuestiones tan importantes como el paro, la corrupción y la sensación general de crisis están haciendo mella en el turismo de la capital, con un 22% menos de visitantes en agosto mientras crece en el resto de España. Y aunque a muchos el tema de los Juegos Olímpicos no nos ha quitado el sueño, lo cierto es que dudo mucho que el discurso de la alcaldesa a modo de cuentacuentos haya servido para motivar la visita de nuestros vecinos europeos. Y también dudo que esos 1.500 millones que prometió invertir si la candidatura hubiera recaído en Madrid vayan a parar a capítulos como la educación o el mismo deporte del que presumimos…

Menos mal que el 12 de octubre está al caer y podremos sacar a hondear la banderita mientras los tanques discurren por Castellana. Para eso sí hay dinero público suficiente. También para mantener los cerca de 160 asesores que tiene la regidora en nómina. Más de diez millones de euros que se reparten entre familiares y militantes de su partido. Y para tantas otras cosas que ni usamos ni decidimos.

En fin. Nunca me ha gustado amargarme ni abusar del castellano para “poetizar lo lejano”, como decía Baroja. Por eso no voy a teletransportarme a la década de los ochenta con el único fin de despreciar la mía. Fue una época a buen seguro repleta de creatividad y felicidad por haber vuelto a encender la llama que apagó la dictadura. Y esa luz, aunque se agota, sigue iluminando los cines, teatros y salas de conciertos que sobreviven en callejones. Solo hay que abrir la Guía del Ocio para darse cuenta de que la oferta no es cara ni escasa. Esta misma semana he visto en directo la pintura de los Macchiaioli en la Mapfre a coste cero. He comprobado que la Feria del libro antiguo sigue ocupando Recoletos cuando llega el otoño. Y además he podido ver ‘El jovencito Frankenstein’ de Mel Brooks por solo 2€ en pantalla grande, y en analógico. La Filmoteca sigue de pie en Antón Martín. Su permanencia y la de otros templos similares depende en gran parte de los políticos, gestores y promotores culturales, pero sobre todo de los ciudadanos. Hay que asumir lo perdido y confiar en una ciudad referente en todo el mundo, que ofrece lo mejor de sí misma y que cada día nos lo pone fácil para salir de casa. Y da igual que el alcalde se apellide Canalejas, Galván o Botella. Hay que recuperar Madrid.

“En una Bahía escanciada de Luz” Poesía por Aleqs Garrigóz


Aleqs Garrigoz es un poeta nacido en 1986 en la ciudad mexicana de Puerto Vallarta. En 2003 publicó “Abyección” en 2004 “Luces blancas en la noche” en 2005 “La promesa de un poeta” y en 2008 “Galería del sueño”.

Ha publicado poemas en medios electrónicos como “Más allá” en Requiem Ambrian o “La promesa de un poeta” en Vozquemadura.

Su nombre figura en casi una docena de antologías de poesía mexicana contemporánea. Aleqs Garrigóz

Os acercamos uno de sus poemas a La Telaraña. Feliz lectura:

EN UNA BAHÍA ESCANCIADA DE LUZ

1
Habrá que deslizar un espeso bosque de algas
sobre tu cuello al jadear en tu oído,
para decir el nombre de este frenesí.

De esos limos tienes el cuerpo y la maleabilidad.
De estas espigas que cortan el cielo, la delicadeza.
De mi lo tienes todo.

2
El mar nos brama en la mirada como un enorme toro
que necesitara urgentemente embestirnos.
Se allega; tira las piernas, despoja la ropa.

El mediodía perenne, polimorfo,
de esta selva untuosa de gravedades, nos responde.
Se mueve a tu ritmo pelviano,
agita su floresta despeinada con cada gemido.

3
El trino de las aves del paraíso
lamerá todavía nuestros costados
mientras tu hermosura centellee así de feliz.

(Nuestro afecto es ya más blanco que la arena.
y las bestias comiendo de nuestra mano.)

4
Necesito una espada,
para cortar el telón de este mundo;
y exhibirnos tal como somos.

Bahía con arcoiris

“Vacío”, un poema de Mª del Mar Mir Romero


Vacío

Caos, silencio, lleno, todo, nada o simplemente un hueco.
Redondo, elíptico, con forma piramidal,
oscuro, blanco, arcoíris luminoso entre gotas de lluvia.
¿Dónde estas vacío?.
Todo, nada, ruido, silencio, orden, caos o infinito.
Y mi vacío ¿Dónde está? ,pronombres posesivos;
vacío en mi ser, vacío en mi alegría, vacío en mi soledad,
vacío en mi egoísmo, álter ego, dubitativas las horas.
Ni enjambre de abejas, ni flores, ni huertos , llamamos al vacío,
vacío, vacío, vacío.

Más poemas de María del Mar Mir Romero:

http://www.soypoeta.com/rsp/mariona-c/poema

Estrellas

Todo cambió ya….


Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo

«Todo cambió ya. La niñez se derrumbó a mi alrededor. Mis padres me miraban con un cierto embarazo. Mis hermanas llegaron a serme extrañas. Una vaga desilusión fue debilitando y esfumando mis sentimientos y mis alegrías habituales; el jardín no tenía perfume, el bosque no me atraía, el Mundo se extendía alrededor de mí como un saldo de trastos viejos, insípido y desencantado; los libros eran papel; la música, ruido. No de otro modo pierde sus hojas el árbol otoñal en torno suyo. No lo siente, y la lluvia, la escarcha y el sol resbalan por su tronco, mientras su vida se retira a lo más íntimo y recóndito. No muere. Espera.»

Demian (1919) – Hermann Hesse

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