Sobre la Ley Sinde


Las principales paginas de descarga han vuelto a colgar su cartel de “Cerrado” como protesta por la Ley Sinde:

“Si se aprueba la Ley Sinde, esta página desaparecerá. Internet será una tele más al servicio del poder. Por la libertad de expresión en la Red, No a la censura. No a la Ley Sinde. No al cierre de webs”

‘Esta dictatorial ley se aprobará el martes sin debate en el Congreso. El efecto es importante, ya que las páginas principales de descarga copan el 70% del tráfico en la red. Además, el nuevo estudio de AIMC acerca de Internet en los medios, ha revelado que las series extranjeras son el contenido más visionado en la pantalla del PC.

Cito también este párrafo publicado hoy en noalcierredewebs.com: “Quieren una Internet sumisa y controlable, que sea útil para convencer a la población, como los restantes medios de comunicación controlados desde el poder. No quieren que la gente comparta información, no quieren que sepamos quién mueve realmente los hilos, no quieren que sepamos cómo se enriquecen empobreciendo al resto de la población. Quieren una red esclava desde la que vendernos su visión del mundo”.

A partir de ahora una Comisión de Propiedad Intelectual decidirá qué sitios web son lícitos para seguir circulando por la red, atendiendo a las protestas por derechos de autor que reciban.

Desde La Telaraña queremos sumarnos a estos actos de protesta y compartir el Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet que está circulando por la comunidad de blogs:

“Ante la inclusión en el Proyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural.Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre esta materia”.

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Nuevo Manifiesto por la difusión de la cultura y los saberes


Este manifiesto, que pugna por hermanar las ciencias y las letras, aparece en La Telaraña por cortesía de Santiago de Arriba Manrique, su autor.

Citando a Gabriel Tarde


Siempre me ha resultado interesante cómo el desarrollo de la tecnología y el incremento del consumo cultural han sido aprovechados históricamente por los gobiernos para intervenir en toda industria popular, precisamente por ser capaces de inyectar a las arcas de sus Estados cantidades colosales obteniendo una mínima porción de cada consumidor de libros, música, representaciones y toda forma de evasión mental posible bajo propiedades intelectuales que jamás caducan. Esta noción de de “economizar la cultura/pensamiento” obliga a plantearse hasta qué punto las ideas son un servicio tangible, y a ella me remito para citar al sociólogo Gabriel de Tarde (1843-1904), a quien dedico el pequeño post de hoy:

“Los conocimientos no necesitan ser propiedad exclusiva de nadie. Además, su difusión incrementa su valor del propietario e incluso el de su propietario”

“Los conocimientos poseen un modo de socialización y comunicación social que no pueden estar organizado por el mercado y el intercambio”

El visionario planteamiento de este sociólogo francés fue prácticamente ignorado por su época. Y al pobre Gabriel le hubiera dado lo mismo haber nacido en la nuestra.

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