‘Después de tantos años’ (1994). El amargo recuerdo de los Panero


Una mano llama a una puerta que nadie abre. Escenas del Frankenstein de James Whale (1931) se entremezclan con las lúgubres notas de un piano y la voz de Loreena McKennitt. Su Greensleeves combina con los silencios, la oscuridad, con los primeros planos a esas caras desencajadas capaces de describir por sí solas el drama latente de sus vidas. De algún modo también nos hacen mirar a nuestro propio interior, reflexionar sobre lo innecesario que resulta el pesimismo para un trayecto tan corto y sin billete de vuelta. Ricardo Franco resucita la misa de réquiem que Jaime Chávarri dirigió en 1976, sabiamente llamada El desencanto. Aquel documental supuso algo más que el simple relato de una familia burguesa de provincias. Fue el precoz testamento -quizás fortuito- de un apellido ligado a las letras y al alcohol, a la desidia rural de una comarca tan áspera como la leonesa en mitad de un post franquismo que todavía olía a posguerra.

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Imagen de Michi Panero en ‘Después de tantos años’ (1994)

Reflejo de los últimos suspiros de la dictadura por la verborrea de unos personajes que no vivieron mal bajo su amparo, la cinta evocaba la vieja gloria de quien fuera uno de los escritores oficiales del régimen, Leopoldo Panero (1909-1962). Su mujer, Felicidad Blanc, y sus hijos Juan Luis, Leopoldo María y Michi daban fe de un apellido bohemio y acomodado, pero también decreciente en éxito y popularidad. La crudeza de su testimonio encajó de lleno en un contexto de aperturismo que impregnó el celuloide con documentales como Queridísimos verdugos (Basilio Martín Patino, 1977), El asesino de Pedralbes (Gonzalo Herralde, 1978) o largometrajes de marcado discurso político como Solos en la madrugada (José Luis Garci, 1978).

Así el apellido Panero ganó el pulso a las décadas y fue cosechando un cúmulo de devotos hasta nuestros días, ya sea por su literatura grisácea o por el morbo que ha suscitado desde entonces su oscura figura. Como una rama más junto al resto de Poes, Rimbauds, Bukowskis y demás autores que han terminado colgando del mismo sauce. Una fama que Después de tantos años (dieciocho el año de su estreno, 1994) no parece gustar a sus protagonistas por el descrédito que asocian a la leyenda. “Hoy veo la película y me parece Bambi”, dice Michi, a modo de querer negar la grandeza del documental. “Solo somos una familia normal en la que de pronto surge una generación de hermanos absurdos”.

Mientras rememora las palizas de su padre una máquina de escribir suena en la distancia. Es la que su hermano mayor golpea entre las cuatro paredes de su celda en el psiquiátrico de Las Palmas. En esa jaula devora desde hace más de treinta años las líneas de infinidad de autores que recita de memoria, a veces difíciles de entender entre las caladas sin pausa de su cigarro y por sus propias perlas. “Cuando me ingresaron me inyectaron cuatro botellas de vodka en vena y otras cuatro de estricnina. Y el puño cerrado”, exclama Leopoldo, refiriéndose al manicomio de Mondragón (Guipúzcoa) donde su madre le ingresó por primera vez. “Yo me llamo Leopoldo María Panero y paso de neumonías típicas, de orgías de sangre, de ‘electroshocks’ y de cosas por el estilo. Si este país es un delirio, yo no”, pronuncia al vuelo este hombre condenado a vivir en verso.

Contemplas las caras y piensas que Cronos no ha hecho justicia con esas arrugas escarbadas por el tiempo, pero a la vez comprendes las consecuencias de una vida pagada en tabaco, soledad y pesimismo. “La vida es un progreso de demolición. El infierno es la realidad de la existencia”, recita Leopoldo. “Como lo que puedo y bebo lo que no puedo…”, lamenta también Michi, fallecido en 2004.

Después de otros tantos años siempre es interesante revisar esta especie de ‘remake’ de la memoria. Os dejo la primera parte de una tertulia en Negro sobre blanco, donde Sánchez Dragó entrevista a Leopoldo María Panero. Participan el propio poeta, Jaime Chávarri y José Benito Fernández, autor de su biografía. También podéis consultar fragmentos de su obra poética en A media voz.

Marley: El rey del reggae


 

Título: Marley Estreno: 29/06/2012 País: Estados Unidos Director: Kevin Macdonald Guión: Kevin Macdonald Reparto: Bob Marley, Documental Productora: Cowboy Films / Shangri-La Entertainment / Tuff Gong Pictures Género: Música, Biográfico

Por primera vez la familia del jamaicano ha permitido difundir públicamente material privado sobre su vida y obra, lo que permite acercarnos de forma exhaustiva al cantante y poder comprender al fin su verdadero legado, un perpetuo árbol de música y vitalidad que nació de una pequeña semilla en un pequeño pueblo selvático.

Desde que nació, el pequeño Bob tuvo que soportar burlas de la gente de su aldea por su condición de mestizo, y por lo general su vida fue una continua senda de baches desde el momento en el que decidió abandonar los estudios a temprana edad. Sin embargo, el positivismo que supo transformar en música le acabó convirtiendo pronto en un símbolo de paz y libertad en una tierra donde la débil democracia se fundía con la anarquía guerrillera y la corrupción política. Sus canciones transmitieron esperanza entre la incomprendida y hambrienta población, sentimiento que también contagió a muchos pueblos africanos que se identificaron con el poder de un poderoso ritmo nacido en medio de la selva.

El género que su banda, The Wailers, y otros músicos jamaicanos habían bautizado como “reggae”, rápido se extendió por todo el planeta mediante inolvidables conciertos en Inglaterra, Japón, África e incluso Estados Unidos. Y es que hablar de Bob Marley no es solo describir su biografía, sino explicar cómo surgió el rastafarismo y cómo influyó en la mentalidad de la época hasta la actualidad. La filosofía del cantante, su carisma, sus letras, su forma de vida, el poder de sus palabras… son narrados en el documental desde la simpatía que emanaba Bob, siempre con una sonrisa en la cara incluso al final de sus días sumido en un cáncer.

Kevin Macdonald (El último rey de Escocia) ha sabido recuperar la esencia del emblemático rastafari para construir un film muy bien documentado, plagado de entrevistas, conciertos y documentos inéditos hasta la fecha. Todo ello bajo un meticuloso montaje, una inagotable banda sonora y un aura tribal que nos lleva a lo más profundo del alma de Bob Marley, a los orígenes de un pacífico activismo musical que le acabó convirtiendo en un indiscutible icono de la igualdad humana. Imprescindible.

‘Las olas’ y ‘Celuloide colectivo’ clausuran la II Edición de “1936: Memorias del Silencio”


Fuente: olivofilms.com

Cineteca Matadero y La Academia de Cine de Madrid han acogido las tres últimas proyecciones que dan por clausurada la II Edición de 1936: Memorias del silencio. Este ciclo, organizado por El Ojo Cojo, ha contado con coloquios y debates que han acompañado a las películas proyectadas, todo ello de forma libre y gratuita al público. La iniciativa apuesta por “abordar el arte de la Guerra Civil y la posguerra desde el cine para poder ponerlas de nuevo en el tapete”, según explicó la directora de El Ojo Cojo. Telaraña Digital asistió a la proyección y coloquios de ‘Las Olas’ y ‘Celuloide Colectivo’.

La Academia de Cine fue la encargada de proyectar el pasado viernes ‘Las olas’, de Alberto Morais, una sutil historia sobre el viaje de un octogenario a Argelès-sur-Mer, pequeño pueblo del sur de Francia donde se debe encontrar con su pasado, con un oscuro capítulo de su vida que le obligó a vivir recluido en un campo de concentración (ver tráiler). Al evento acudió el propio director, quien habló ante el público junto con Julio Pérez Perucha, profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, y los historiadores de cine Román Gubern y José María Caparrós. Los expertos han indicado la importancia de este tipo de certámenes, en un intento de dejar claro que la historia se activa gracias a la memoria. “Es fundamental para el desarrollo de la sociedad conocer cómo se han configurado los fundamentos que la han consolidado, algo clave para poder avanzar”, indicó Pérez Perucha. “La película cumple con la importante labor de confrontarnos con nuestro pasado para poder identificarnos con él”, añadió Gubern.

En palabras de José María Caparrós, la posguerra y la transición se caracterizaron por el “cine parcial” que silenciaba o demonizaba al bando contrario, poniendo en riesgo la objetividad de películas hacia un delicado tema como es la Guerra Civil. Por ello, el escritor aplaudió la labor de Morais en torno a su largometraje. Según el director, Las olas “no es una película sobre la memoria histórica”, explicó. “Trata sobre una persona incapaz de cicatrizar sus heridas aún pasados 60 años de aquellas penalidades, con un final abierto”, indicó Morais.

Por su parte, Cineteca Matadero ha proyectado este sábado ‘Celuloide Colectivo’, de Óscar Martín, un documental sobre cine que pone en relieve las películas y reportajes registrados durante la Guerra Civil, el primer conflicto armado cubierto por grabaciones sonoras. Mediante la reproducción de aquellos materiales y la intervención de historiadores de cine, directores y diversos participantes de dicha experiencia, el documental reconstruye las vivencias de la industria colectivizada del cine. Fue a partir del levantamiento del ejército contra el gobierno de la República, en julio de 1936, cuando los anarquistas inician una revolución social en Barcelona caracterizada por la colectivización. Empezaron a gestionar el cine y el entretenimiento para ponerlos en manos de la población, llegando a realizar más de cien películas en dos años. De este modo, organizaciones como el PCE, la Generalitat y el propio gobierno de la República empezaron a impulsar la producción de películas que los ciudadanos podían visionar de forma gratuita o a precios muy reducidos.

Entre la amplia producción de películas realizadas en dicho periodo, destacaron los documentales educativos y de propaganda, largometrajes de ficción, e incluso comedias y musicales. Todavía hoy siguen apareciendo gracias a las labores de búsqueda y restauración, aunque muchos se consideran perdidos debido a los trágicos incendios ocurridos durante la contienda. Asimismo, el documental refleja la hazaña que supuso el haber filmado todas esas producciones con un equipo que en su mayoría no contaba con formación técnica. Unas producciones amateur que hoy en día suponen un tesoro para la memoria cinematográfica de nuestro país. Entre las personas que dedicaron su vida a la producción de películas justo después del periodo bélico hasta muchos años después, destaca el veterano Juan Mariné, que interviene en el documental y que ha estado presente en el coloquio de la Cineteca.

El técnico relató brevemente su participación en la Guerra Civil, en la que perdió a muchos amigos y de la que sobrevivió gracias a una fuga de un campo de concentración francés tras ser exiliado. En su regreso a España, aún recluido, Mariné relató cómo cambió su vida tras ver una película en un cine de Sevilla, algo que consiguió alumbrarle una bombilla de esperanza tras sufrir tanta amargura. “Fue entonces cuando descubrí que el cine era mi vida”, comenta. Mariné comenzó colándose en platós, y su gracia y talento fueron suficientes para empezar a adentrarse en el mundo de la cinematografía, al que se dedicaría durante toda su carrera.

Aunque se retiró hace dos décadas de la dirección fotográfica, el veterano de 92 años sigue colaborando en la restauración de películas para la Filmoteca Española. Su discurso ha estado lleno de palabras de nostalgia recordando sus anécdotas durante su medio siglo en activo, en el que colaboró en múltiples películas como ‘El astronauta’, ‘Historias de la televisión’ o ‘La gran familia’, entre una extensa filmografía. “Para mí hacer cine no solo ha sido un trabajo, una pasión, sino un ideal”, ha declarado Mariné en torno a un debate, en el que también ha estado presente el propio director Óscar Martín, Román Gubern, que interviene en la película, el director Pablo Nacarino y el historiador de cine Magí Crusells. Todos ellos han charlado con el público asistente sobre historia y cine, los dos pilares de este certamen cultural.

El Ojo Cojo es una ONG multicultural de artistas, gestores culturales, comunicadores y estudiosos de múltiples ramas a los que se suma el apoyo de estudiantes en práctica y voluntarios. Tiene la finalidad de promover el diálogo intercultural en la sociedad, como demuestra con la organización de ciclos y conferencias como la presente edición de Memorias del Silencio. Aparte de las descritas, desde el pasado 18 de abril se han proyectado también en el Centro Cultural de Rivas Vaciamadrid y en la Filmoteca española otras películas como ‘Tierra de España’, ‘Surcos’ o ‘Almas sin fronteras’.

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