Citando a Gabriel Tarde


Siempre me ha resultado interesante cómo el desarrollo de la tecnología y el incremento del consumo cultural han sido aprovechados históricamente por los gobiernos para intervenir en toda industria popular, precisamente por ser capaces de inyectar a las arcas de sus Estados cantidades colosales obteniendo una mínima porción de cada consumidor de libros, música, representaciones y toda forma de evasión mental posible bajo propiedades intelectuales que jamás caducan. Esta noción de de “economizar la cultura/pensamiento” obliga a plantearse hasta qué punto las ideas son un servicio tangible, y a ella me remito para citar al sociólogo Gabriel de Tarde (1843-1904), a quien dedico el pequeño post de hoy:

“Los conocimientos no necesitan ser propiedad exclusiva de nadie. Además, su difusión incrementa su valor del propietario e incluso el de su propietario”

“Los conocimientos poseen un modo de socialización y comunicación social que no pueden estar organizado por el mercado y el intercambio”

El visionario planteamiento de este sociólogo francés fue prácticamente ignorado por su época. Y al pobre Gabriel le hubiera dado lo mismo haber nacido en la nuestra.

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