Recuperar Madrid


Este domingo de octubre ha sido tan madrileño como otro cualquiera. Los más glotones han apurado su tapeo para irse a casa a comer con el estómago medio lleno. Los puestos del Rastro echaron el cierre a eso de las 14h. La calle Preciados no ha dejado de estar abarrotada. En Casa Labra ha volado el bacalo. Los cinéfilos han hecho cola en Tirso de Molina para ver el estreno de turno. Un mimo aguantó lo inaguantable en la calle Mayor para llevarse unas monedas. La cuesta del Moyano ha vuelto a ofrecer libros a precio de saldo. Y los turistas se han quedado boquiabiertos mirando cómo Velázquez les desafiaba de frente desde su cuadro más famoso. Yo he tenido el lujo de ver a mi Atleti en el Calderón llevarse tres puntos después de un paseo a orillas del Manzanares. Todo ha ido como la seda, hasta que a media tarde he abierto el periódico digital y me ha entrado una depresión. Titular de El País: “La decadencia de Madrid“. Pincho y al momento se abre una larga página en la que se detalla la ruina en la que está sumida la ciudad en la que he crecido. No solo por la deuda -que ya supera los siete mil millones- sino por el bajón cultural, artístico y social que padece la villa. Realmente no sé por dónde empezar.

Estatua Baroja, Madrid

A simple vista puede parecer que en Madrid se puede respirar cultura como antes. Pero si de algo sirven las cifras es para mostrarnos lo que tapan los grandes carteles. Solo en los últimos años medio centenar de cines ha echado el cierre o se ha convertido en tiendas de ropa y restaurantes (queda una treintena de salas). Muchos teatros hoy son discotecas. El café, seña de identidad en tantos títulos de autores como Larra, Galdós o Buñuel, ya no se sirve en 4.500 cafeterías, ahora locales traspasados o a la espera de compradores. En La Latina están poniendo multas por charlar en la puerta del bar con la consumición en mano, aunque el lugar esté hasta la bandera. El transporte público está más caro que nunca, y la frecuencia de sus trenes y autobuses es cada vez menor.

Tampoco es agradable a la vista un Palacio de la Música que permanece tapiado en la Gran Vía, ni tampoco enterarse de que el Ayuntamiento ha prescindido de su habitual festival de Jazz. El mismo evento en el que Miles Davis tocó su trompeta ante miles de personas en el Palacio de los Deportes. El próximo noviembre iba a celebrar su 30ª edición en el Fernán Gómez, un teatro de legendario nombre cuya gestión va a ser privatizada.

De algún modo cuestiones tan importantes como el paro, la corrupción y la sensación general de crisis están haciendo mella en el turismo de la capital, con un 22% menos de visitantes en agosto mientras crece en el resto de España. Y aunque a muchos el tema de los Juegos Olímpicos no nos ha quitado el sueño, lo cierto es que dudo mucho que el discurso de la alcaldesa a modo de cuentacuentos haya servido para motivar la visita de nuestros vecinos europeos. Y también dudo que esos 1.500 millones que prometió invertir si la candidatura hubiera recaído en Madrid vayan a parar a capítulos como la educación o el mismo deporte del que presumimos…

Menos mal que el 12 de octubre está al caer y podremos sacar a hondear la banderita mientras los tanques discurren por Castellana. Para eso sí hay dinero público suficiente. También para mantener los cerca de 160 asesores que tiene la regidora en nómina. Más de diez millones de euros que se reparten entre familiares y militantes de su partido. Y para tantas otras cosas que ni usamos ni decidimos.

En fin. Nunca me ha gustado amargarme ni abusar del castellano para “poetizar lo lejano”, como decía Baroja. Por eso no voy a teletransportarme a la década de los ochenta con el único fin de despreciar la mía. Fue una época a buen seguro repleta de creatividad y felicidad por haber vuelto a encender la llama que apagó la dictadura. Y esa luz, aunque se agota, sigue iluminando los cines, teatros y salas de conciertos que sobreviven en callejones. Solo hay que abrir la Guía del Ocio para darse cuenta de que la oferta no es cara ni escasa. Esta misma semana he visto en directo la pintura de los Macchiaioli en la Mapfre a coste cero. He comprobado que la Feria del libro antiguo sigue ocupando Recoletos cuando llega el otoño. Y además he podido ver ‘El jovencito Frankenstein’ de Mel Brooks por solo 2€ en pantalla grande, y en analógico. La Filmoteca sigue de pie en Antón Martín. Su permanencia y la de otros templos similares depende en gran parte de los políticos, gestores y promotores culturales, pero sobre todo de los ciudadanos. Hay que asumir lo perdido y confiar en una ciudad referente en todo el mundo, que ofrece lo mejor de sí misma y que cada día nos lo pone fácil para salir de casa. Y da igual que el alcalde se apellide Canalejas, Galván o Botella. Hay que recuperar Madrid.

Santiago de Arriba: “Democratizar el conocimiento puede ser la clave de un futuro sin violencia ni miseria”. (Parte III)


Esta semana finalizamos la publicación de la entrevista a Santiago de Arriba. En la Parte II, dedicada a resumir la primera fase madura de su carrera, Santiago nos relató experiencias como la del pantano de Riaño junto con Imanol Arias, la liberación de Emiliano Revilla en 1988, momento en el que ya ocupaba el puesto de Jefe de Producción de Informativos de TVE.

Santiago, creo que es momento de tratar su experiencia en Tian’anmen ¿volvió a desarrollar después su trabajo de la misma forma?

De los sucesos de Tian’anmen vine muy tocado. Vi muchos muertos, presencié muchas salvajadas…cosas horribles. Los altavoces que obligaban a la gente a detenerse a escuchar las órdenes, las pantallas… me pareció estar viviendo en China dentro de ‘1984’, la novela de Orwell. La Telaraña

Aparte de ser perseguido y amenazado (Santiago estuvo escondido bajo el techo de una familia coreana, a quien agradeció su amabilidad), me afectó más la impotencia de ver cómo el pueblo no se rebelaba. No entendía nada, ¡les estaban matando! Vi cómo les hacían confesar crímenes delante de sus familias antes de ser ejecutados, además de tener que pagarse la bala… [silencio].

Tiene mucho mérito haberse jugado la vida por su trabajo.

Trabajar en una televisión pública, con una gran estructura, en un entorno político… si se vive con ese riesgo es por amor al trabajo y querer hacer las cosas bien. Ahí te doy la razón: que siempre ha habido y habrá pocos dispuestos a dejarse la vida por el cumplimiento de su deber.

¿Qué pasó con TVE? ¿Cómo rompieron relaciones?

Me fui de excedencia tras haber destruido en quince días el excelso trabajo de tres años. No lo soportaba. Intenté volver a los tres años y me dijeron que no. Les llevé a juicio. Gané y me tuvieron que indemnizar, además de readmitirme. Pero fui castigado a Prado del Rey, a trabajar en programas de vísceras.

Mis últimos aLa Telarañaños trabajé en documentales y programas culturales de La 2. Hice “Estudio 1”, “Memoria de España”, Naturaleza, Ballet, Música y muchos más. Hasta que por mi salud tuve que pedir la incapacidad absoluta y retirarme.

En cuanto a la censura, ¿qué métodos había de ocultar información?

Lo primero y más evidente era el servilismo. La disposición a todo lo que te diga el jefe es nefasta, porque te impide pensar por ti mismo. Por otro lugar, estaba la autocensura, que fue absoluta con el tema de los GAL. Se informaba de que aparecían muertos pero no se decía por qué ni quienes habían sido los autores. También había intervención política e institucional. Se estaba preparando el minutado de los telediarios y de repente llamaba Alfonso Guerra o un ministro a dar un toque. O llamaba la Casa Real a dar su consigna…

Y por último había un dirigismo de la información. Al poner los focos en unos aspectos y no en otros también estás censurando. O directamente no mostrar un hecho. Pero censura directa sólo tuve en Arabia Saudita, Irak e Israel, donde me acompañaba siempre un censor militar en la primera Guerra del Golfo.

¿Cuáles son sus trabajos por escrito más importantes?

Fui  el primero en RTVE que puso por escrito la idea de quitar la publicidad en TVE.  Idea que se ha hecho efectiva hace poco. También escribí un manifiesto sobre difusión, que aboga por hermanar las ciencias y las letras. Acercar la ciencia al público de forma audiovisual, hacerla democrática. Surgió en 2003 en una reunión del Colegio de Físicos, y se movió con éxito. Parece que se está teniendo en cuenta. Lo hice por puro placer intelectual y libertario.

El objetivo del “Manifiesto por el desarrollo y difusión de los saberes” fue iniciar una campaña estatal para reclamar la dotación de suficientes medios para estudiar, investigar o  experimentar, para difundir los conocimientos a través de todos los medios de comunicación. Trasladar los saberes a la sociedad elevaría el nivel intelectual y facilitaría la comprensión del mundo que nos rodea. Además de propiciar  la discusión y el debate hasta llegar entre todos a soluciones razonables de cara a un futuro incierto por definición.

Democratizar el conocimiento puede ser la clave de un futuro sin violencia ni miseria.

¿Cuál es su “utopía” para la televisión?

Según los textos legales españoles, la televisión es un servicio público esencial. Todas las cadenas, incluyendo las privadas, son de titularidad pública. Pero la lucha por el liderazgo permanente basado en la captación de publicidad es incompatible con el cumplimiento de las funciones de tal servicio público.  Pero el medio cambió mucho con la explosión del corazón y los programas de telerrealidad, que son todo basura. Además, con todo el tema de la TDT, hay una gran variedad de canales pero una oferta muy pobre de contenidos. La mayoría emiten programación repetida o poco variada.

Mi utopía es una televisión pública sin el control político, gestionada por directivos que procedan de la plantilla. Que el Consejo Audiovisual asuma el papel de supervisión de los contenidos publicitarios en todos los soportes de difusión. Básicamente, una televisión que forme, informe y entretenga en el espíritu de todos sus programas.

¿Trabaja ahora en algún proyecto?

Me gustaría escribir una novela, pero ello conlleva muchas horas al día de esfuerzo. Tuve que elegir entre seguir trabajando en solitario por la literatura o dedicarme a mi familia. Y elegí lo segundo.

Santiago de Arriba: “No creo en la violencia como método para obtener algo a cambio”


Santiago de Arriba es un productor actualmente retirado. Duro activista en su primera juventud, dedicó su carrera a trabajar por y para la información. Sus años de adolescencia están marcados por una lucha de guerrilla urbana, de fuerte activismo contra el sistema, en unos años que, antes de y tras la muerte de Franco, fueron sinónimo de eclosión del librepensamiento, violencia callejera y tensión social. Vivió lo que él define como “la auténtica movida”, un periodo muy revolucionario al ritmo del rock transgresor de protesta.

Santiago reconoce que siempre ha sido un adicto a la información. Con diez años ya leía a diario el ABC, que compraba su madre. Su vena periodística apuntaba a maneras desde pequeño. Tras numerosas experiencias como técnico y guionista en diferentes medios, llegó a ser productor de TVE, cubriendo acontecimientos que le marcaron de por vida. Su experiencia como enviado especial a múltiples países le valieron para obtener la dirección  de Producción de los tres telediarios y otros programas de carácter cultural más tarde.

En los últimos años ha escrito múltiples textos con el fin de cambiar la perspectiva de la televisión, como la propuesta de retirar la publicidad de TVE, entre otros.

Con un carácter peculiar  y repleto de anécdotas que contar,  Santiago nos ha relatado a La Telaraña su experiencia personal y profesional como testigo de la historia.

¿Cómo fueron aquellos años de la “movida”?

Me moví en torno a lo que se llamó LaCoChu [abreviatura de Laboratorio Colectivo Chueca]. Conocí a cantantes, pintores, poetas, escritores y artistas en general que clamaban por un cambio radical del sistema. Mi juventud se desarrolló en una España que estaba despertando del franquismo. Fue como si todo estallara de repente.

Al país lo habían inundado de droga. Era más barato entonces ir a San Sebastián a comprarla que incluso a Ámsterdam. Los que vivimos en ese entorno somos una generación “machacada”. De hecho todos mis amigos están muertos, salvo un par de ellos. Los que quedamos somos unos supervivientes.

¿Cuándo decidió dejar el mundo de las guerrillas?

Me di cuenta de que no era un buen camino cuando casi quemo un autobús de la E.M.T. con un cóctel molotov. No creo en la violencia como método para obtener algo a cambio. Se nos estaba yendo de las manos.

¿Cuál fue su primer contacto con los medios?

Empecé  estudiando como discjockey de radio y supe del Instituto Oficial de Radio y TV. Tras unas pruebas muy duras de acceso, pagando sólo un seguro escolar, que me permitía aprender la profesión y hacer prácticas de producción, realización y operaciones en el segundo plató más grande de España. Es lo que equivale hoy a ser Técnico de grado superior.

¿Cómo fueron sus primeros trabajos?

Cada final de curso hacíamos cortometrajes. Mi primer contacto profesional fue en 1985 en el Centro Territorial de Madrid, donde trabajé como guionista. Después estuve de becario en Euronews, aprendiendo a manejar el sistema de satélites y conexiones.

Pero realmente empecé ejerciendo el oficio en el diario matinal “Buenos Días”, que dirigía José Antonio Martínez Soler. Hacía puro directo. Teníamos que saltar tejados para ir colocando antenas que permitiesen llevar la señal, ya que entonces no llegaba a todos sitios la que transmitía el Pirulí por su ubicación en una hondonada.

Cuéntenos sus primeros acontecimientos cubiertos como productor.

El primer suceso trágico de repercusión que cubrí fue el coche bomba de ETA en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, cuando pasaba un convoy de la Guardia Civil. Juan Luis del Castillo López, un magnífico productor amigo mío, estaba en la zona y me llamó para cubrir enseguida la noticia. Cuando llegué con el equipo de cámara lo que vi fue muy duro. Fue mi primer pero no último contacto con la muerte.


Vi todos los restos esparcidos antes de que pudieran llegar los equipos forenses. Fue una masacre absoluta. Murieron muchos. [Silencio] Fue tremendo…un gran impacto para mí…

¿Cómo cubrió el asesinato de Ricardo Sáenz de Ynestrillas?

El atentado ocurrió a la altura de Virgen del Puerto, cerca de su casa. Él iba en su coche oficial. Entonces yo aún no tenía contrato fijo en Telediario. Aún me daban de lado. Tuve que insistir mucho para que me dieran una cámara y fui con un equipo de cámara y un conductor. El mérito fue que conseguimos cubrir la noticia en sólo veinte minutos, con todo el atasco que había en la M-30 y que se emitieran en el TD-1 con Ángeles Caso.

Y salgo en las imágenes peleándome con la policía. “¡Déjennos, que estamos en directo!”. Recuerdo que dificultaban mucho la labor. Me peleé con ellos para obtener imágenes en muchas ocasiones. Fue una pequeña hazaña a partir de la cual me empezaron a mirar de otra forma.

¿Cómo se enteró tan rápido del suceso?

Contábamos con teletipos de varias agencias, e incluso había gente que llamaba a los medios cuando algo pasaba, algún vecino…

¿Cómo se desarrolló después su trabajo?

Me afiancé de tal manera que en 1986 empecé a viajar al extranjero. Era mi primer año de contrato en TVE. En octubre hice mi primer viaje de los cuatro que hice a Filipinas. Por entonces había pocos productores dispuestos y que supieran hablar inglés. Yo sí sabía y eso me ayudó.

Hasta aquí la Parte I de la entrevista a Santiago. Próximamente en La Telaraña, la segunda parte nos desvelará sus experiencias en el norte de África, donde trabajó con el que fuera corresponsal de guerra, Arturo Pérez-Reverte. También revelaremos cómo cubrió los sucesos de Riaño junto a Imanol Arias, así como su ascenso a productor de los telediarios en TVE. En esta época, Santiago viviría uno de los momentos más tensos de su vida, cuando fue enviado a Pekín para cubrir las protestas de la Plaza de Tiana’anmen, trágico suceso que se saldó con la muerte de cientos de civiles.

 

Boy Friend


Teatro en La Telaraña: Una sugerencia de Gustavo Díaz

Para aquellos que busquen un teatro diferente, alejado del clásico o comercial pero de calidad contrastada, les interesará saber que la Sala Triángulo de Madrid ofrece los jueves de enero y febrero un pequeño tesoro teatral: Boyfriend, de Valeria Alonso.

Este interesante montaje nos muestra una original mirada acerca de las relaciones humanas o, más concretamente, de las relaciones de pareja: una visión femenina, a veces radical, que intenta abarcar todo el espectro de emociones con el que las féminas os enfrentáis a ello: ternura, ilusión, deseo, desesperanza, cabreo y pasión, cataratas de pasión. Un repertorio de personajes que muchas veces rayan el esperpento, pero en el que las mujeres podéis fácilmente reflejaros, se desparrama por un espacio escénico cambiante en el que el teatro, la danza y el audiovisual engarzan un interesante espectáculo que merece la pena disfrutar.

El montaje de La Cabra Cía. dirigido por la propia Valeria Alonso es atrevido y provoca al espectador, atrapándole desde el principio y disparando todo lo que nos quiere contar de manera directa, sin anestesia, aunque con un lenguaje teatral poético que recuerda a Müller o Bukowski.

Ver como una novia flota ciega en un mar de ilusiones y esperanzas hacia un novio al que anhela, sea quien sea, observar como la amante se enfrenta a un sexo salvaje y desbocado, animal, e incluso una mujer golpeada por los fantasmas de su propia femineidad en un disgusto de sí misma, de ser como es. Este ejercicio teatral (si resumimos en teatral todo lo que se puede hacer en un escenario) no pierde el sentido del humor, uno de los ejes del propio espectáculo, sin esconderse en él para efectuar una crítica inteligente a las parejas, a los hombres y a las propias mujeres.

Una recomendación para terminar. Si eres celosa, no sientes a tu chico cerca del escenario. Espero que lo disfrutéis.

Para más información http://www.teatrotriangulo.com/

Panorámica de Madrid


Aquí dejo este enlace para que podáis ver una unión de fotografías que da como resultado una vista panorámica de Madrid de día y de noche. Podéis verlas desde varias perspectivas : el Gómez Ulla, La torre de BBVA, y el pirulí.

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